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Las rayas blancas y negras de las cebras no son una casualidad o un capricho de la naturaleza, confirman los científicos de la revista británica ‘Journal of Experimental Biology’. El ‘secreto’ de estas criaturas sale a la luz y responde a algo práctico.
Los especialistas realizaron un experimento: rebozaron a un caballo negro, uno blanco y una cebra con sustancias pegajosas, los pusieron en un campo y luego recolectaron los mosquitos que se habían quedado pegados a cada uno. Resultó que entre todos, la cebra fue "menos atractiva" para las moscas. Y la causa de tal desafecto de los insectos es la forma en que las franjas reflejan la luz.
“Llegamos a concluir que las cebras habían evolucionado hasta lograr que su diseño fuera óptimo para generar la menor atracción posible en los mosquitos”, dice la profesora Susanne Akesson, de la Universidad de Lund (Suecia).
Lo interesante es que otras investigaciones demostraron que los embriones de cebras son negros y al crecer adquieren las rayas.
Fuente: actualidad.rt.com

La retina humana (la parte del ojo que convierte la luz recibida en señales electroquímicas) tiene alrededor de 100 millones de células sensibles a la luz. Por tanto, las imágenes de la retina contienen una enorme cantidad de información.
Los científicos encontraron las huellas de un 'dinosauromorpha', el antepasado de todos los dinosauros, en un valle de Polonia. El animal que dejó los rastros andaba a cuatro patas, lo que contradice la hipótesis científica de que los dinosauros fueron bípedos. Sin embargo, sus patas delanteras eran más cortas que las traseras. Se cree que durante el proceso de evolución, las extremidades del animal se transformaron considerablemente.
No existe el año cero ni en el calendario gregoriano ni en el juliano. El año 1 a. C. inmediatamente precede al año 1 d. C. (podemos ilustrarlo así: después del 31 de diciembre del año 1 a. C. comenzó el 1 de enero del año 1 d. C.). Lo mismo acontecería con las décadas, empezando la primera de nuestra Era en el año 1 d.C. y hasta el año 10 d.C., ambos dentro, para conformar así la década (diez años).