Primer material gráfico informativo de interés general
del mundo que incorpora sistema braille.
Aparece mensualmente con los diarios:
La Capital de Rosario (40000 ejemplares de ConTacto)
Diario Uno de Santa Fé (5000 ejemplares de ConTacto)
Diario Uno de Entre Ríos (7500 ejemplares de ConTacto)
Diario Uno de Mendoza (17000 ejemplares de ConTacto)
Diario El País del Uruguay (20000 ejemplares de ConTacto)
Si te asombras con la velocidad del famoso atleta Usain Bolt, creo que te sorprenderás con la pequeña incursión al mundo animal que hacemos a continuación. Para responder a la pregunta de cuál es el animal más rápido del mundo necesitaremos volar al reino de las aves, pues el animal más veloz de la Tierra es, justamente, un ave.
Se trata del halcón peregrino, un animal netamente cazador que ha desarrollado de forma excepcional el arte del vuelo. Al ser el animal más rápido del mundo, corre con la ventaja sobre sus competidores de tener una velocidad impresionante en el reino animal, la cual puede alcanzar los 300 km/h mientas planea. Esta velocidad puede incrementarse al momento de aterrizar, aunque la misma no es constante y varía según las circunstancias.
En la lista de los animales más rápidos del mundo el halcón peregrino encabeza situándose cómodamente en el primer lugar. Sin embargo, la concepción errónea de que el chita es el animal más veloz suele presentarse. Lo que ocurre con el chita es que es el animal terrestre que alcanza mayor velocidad, lo cual no quiere decir que sea el animal más rápido del mundo.

La retina humana (la parte del ojo que convierte la luz recibida en señales electroquímicas) tiene alrededor de 100 millones de células sensibles a la luz. Por tanto, las imágenes de la retina contienen una enorme cantidad de información.
Los científicos encontraron las huellas de un 'dinosauromorpha', el antepasado de todos los dinosauros, en un valle de Polonia. El animal que dejó los rastros andaba a cuatro patas, lo que contradice la hipótesis científica de que los dinosauros fueron bípedos. Sin embargo, sus patas delanteras eran más cortas que las traseras. Se cree que durante el proceso de evolución, las extremidades del animal se transformaron considerablemente.
No existe el año cero ni en el calendario gregoriano ni en el juliano. El año 1 a. C. inmediatamente precede al año 1 d. C. (podemos ilustrarlo así: después del 31 de diciembre del año 1 a. C. comenzó el 1 de enero del año 1 d. C.). Lo mismo acontecería con las décadas, empezando la primera de nuestra Era en el año 1 d.C. y hasta el año 10 d.C., ambos dentro, para conformar así la década (diez años).