Primer material gráfico informativo de interés general
del mundo que incorpora sistema braille.
Aparece mensualmente con los diarios:
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Se podría argumentar que la distancia que alcanza el proyectil dependerá de la cantidad de energía adquirida por el proyectil por la explosión provocada por el disparo. Pero el caso es que la bala encuentra resistencia al movimiento en su trayecto: resistencia del aire, del agua…
Veamos un poco de historia.
Las primeras balas eran redondas bolas de plomo y su esférica forma hacía perder rápidamente la velocidad por el rozamiento con el aire. Alrededor de 1825 se desarrollaron balas de forma cilindroconoidal, mucho más aerodinámicas y que mantenían mucho mejor su velocidad de vuelo.
Pero presentaban un problema: su forma alargada provocaba que cualquier pequeña irregularidad en su superficie pudiera atrapar aire, de manera que su trayectoria se desviara ligeramente y su morro no apuntase hacia adelante. Este desequilibrio provocaba un aumento de la resistencia en el morro, un temblor o tambaleo y, en definitiva, una sensible disminución del alcance y la precisión.
Por ello se diseñan los cañones de las armas con unas ranuras en espiral. Los gases de la explosión circulan por ellos imprimiendo giro a la bala disparada. Y si la bala gira adecuadamente alrededor de su eje mientras vuela, el efecto de las imperfecciones se obvia y la velocidad y precisión aumentan notablemente.
Las balas han aumentado ahora su impulso. No solamente tienen impulso en el sentido del avance (momento de inercia), también tienen un impulso rotacional por el giro (momento angular).
Cuando la bala se tropiece con su objetivo, tanto el impulso lineal como el rotacional se transferirán al blanco, causando un mayor daño.
Las balas modernas están recubiertas de cobre porque las armas modernas las disparan a velocidades tan altas que el plomo se derretiría por la fricción con el aire.
Fuente: sabercurioso

La retina humana (la parte del ojo que convierte la luz recibida en señales electroquímicas) tiene alrededor de 100 millones de células sensibles a la luz. Por tanto, las imágenes de la retina contienen una enorme cantidad de información.
Los científicos encontraron las huellas de un 'dinosauromorpha', el antepasado de todos los dinosauros, en un valle de Polonia. El animal que dejó los rastros andaba a cuatro patas, lo que contradice la hipótesis científica de que los dinosauros fueron bípedos. Sin embargo, sus patas delanteras eran más cortas que las traseras. Se cree que durante el proceso de evolución, las extremidades del animal se transformaron considerablemente.
No existe el año cero ni en el calendario gregoriano ni en el juliano. El año 1 a. C. inmediatamente precede al año 1 d. C. (podemos ilustrarlo así: después del 31 de diciembre del año 1 a. C. comenzó el 1 de enero del año 1 d. C.). Lo mismo acontecería con las décadas, empezando la primera de nuestra Era en el año 1 d.C. y hasta el año 10 d.C., ambos dentro, para conformar así la década (diez años).